MARIPOSA DESTERRADA
¿No eres tú, mariposa,
el alma de estas sierras solitarias,
de sus barrancos hondos,
de sus cumbres agrias?
Antonio Machado
Me asusta la ciudad, ese gigante
atravesado por puñaladas lineales,
grises e idénticas, que no sangra.
A mí, que vengo de tierras donde
las piedras aún no han sido
profanadas,
me asusta la ciudad.
Con sus edificios rotulados,
con su gentes anónimas
y ese penetrante olor a orfandad,
la cuidad me asusta, me devora.
Un grupo de turistas saca
fotografías a un monumento,
más arriba un mendigo
extiende su mano a la indiferencia
para poder atraparla.
La historia de los derrotados no está
hecha para ser plasmada.
Hay que capturar la historia de las piedras
apiladas, de las palomas que no vuelan.
Hay tanta belleza en las manos de los arquitectos
y tan poca en una mano solitaria…
Cómo se va a encontrar belleza
en la mano de un mendigo,
en su pena, en el hambre
que le retuerce las tripas?
Nadie se para a escuchar el concierto de su estómago.
Nadie aplaude a la gracia de la rama de olivo verdecida
que sostiene aún viva,
su mirada.
Rapme
***
No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota;
purga un pecado ajeno: la cordura,
la terrible cordura del idiota.
A. Machado






lupita-v-de-mosso dijo
Me encanta Machado; gracias por traerlo, un saludo respetuoso Lupita
7 Septiembre 2008 | 08:40 PM