Diario de un aborde-día 1
Como cada mañana, me siento en la terraza de un bar para tomar mi café con hielo mientras fumo y leo la prensa. Mi psicóloga me ha advertido que leer la prensa en tiempos de crisis puede afectar a mi estado de ánimo y causarme algún trastorno mental pero creo que es una exagerada y no le hago caso.
Leo en un titular que las feministras francesas se niegan a que las sigan llamando mademoisellles y quieren que las llamen solo madames, y seguir manteniendo su apellido después de casadas. Paso página y en otro titular leo que en Arabia Saudí han condenado a recibir diez latigaos a una mujer por intenar conducir. Sigo leyendo y me encuentro un titular diciendo que en Australia las mujeres soldado han logrado que las dejen intervenir en operaciones de combate.
Pero qué les está pasando a las mujeres del mundo, están guerreras y se están rebelando!
Me alegra no haberle hecho caso a mi psicóloga y con excelente estado de ánimo sigo pasando página hasta que me encuentro un titular sobre la foto de Mas en el que el político pide una rebelión contra el miedo. Estos políticos no se enteran de nada, es que nadie le ha dicho a Mas que las mujeres del mundo hemos perdido el miedo y nos estamos rebelando ya. Qué falta de información! Pero claro, tratándose de política supongo que el titular no se refiere a las mujeres ni a miedos reales y me quedo pensativa, mirando su foto, y empiezo a notar algo raro, la foto se está empezando a mover, Mas está cobrando vida y me mira desafiante, yo me indigno y le digo que estoy harta de monsergas, que se deje de consejos estúpidos y le exijo soluciones. Cuando le pregunto si tiene una solución real para esta real crisis me responde que sí, que le cobrará un impuesto a los ricos y que conseguirá que el catalán siga siendo la única lengua oficial en Cataluña, y que si no me he enterado de que ya han prohibido las corridas de toros. ¡Manda huevos! Pues estamos apañaos. Me agarro un cabreo munumental, paso página con brusquedad intentando darle con ella en todos los morros y caigo de bruces sobre un titular que dice que debido a los recortes presupuestarios las lista de espera en los hospitales afectarán incluso a enfermos de corazón y cáncer. Empiezo a sudar, siento que algo extraño se está istalando dentro de mí, más que miedo creo que es pánico, y me doy cuenta de que el poder está controlando la prensa, que nos están manipulando. Salgo corriendo de la terraza, por suerte he pagado al pedir y nadie me persigue, y busco desesperadamente un bazar chino, y sin saber el porqué, en el primero que encuentro compro un látigo y una cinta roja que me ato en la frente, al salir veo en la luna del escaparate mi reflejo, pero no soy yo lo que veo, es Rambo. Poseida por su espíritu entro en una farmacia y amenazo con el látigo a la dependienta diciendo que me estoy rebelando contra el miedo y que si sigue mis instrucciones no sufrirá daño alguno, y mientras me voy armando hasta los dientes de gelocatiles, nolotiles e ibuprofenos se me ocurre la estupidez de decirle que soy Rambo, y entonces ella me dice que para nada, que el del látigo era Indiana Jones, y aprovechando mi estupefacción presiona el botón de la alarma, y cuando me quiero dar cuenta estoy con los brazos en alto, rodeada de policias, entre un arsenal de armas químicas, pero como no he soltado el látigo, con un gesto rápido rodeo con él el cuello de la dependienta y le pido a los policias que llamen a mi psicóloga, que ella les dirá que no soy una delincuente, que sólo soy una pobre víctima de una conspiración prenso-masónica. Entonces siento un estallido en mi cabeza y antes de perder la conciencia veo en el espejo que está a mi derecha a la dependienta con la caja registradora en alto dispuesta a atizarme otro mamporrazo.
Recobro el conocimiento en la parte trasera de un furgón policial, y los agentes me dicen que me mantenga tranquila, que me llevan al hospital muncipal para que me atiendan, pero no pueden engañarme, sé que por los recortes en sanidad la planta de psiquitría del hospital está cerrada, y que lo que hacen es llevarme a un laboratorio del gobierno, para reeducarme implantándome un chip en el cerebro. Siento que tengo que rebelarme, y en un intento a la desesperada empiezo a gritar diciendo que todo ha sido una broma, pero no me hacen ni caso, uso una nueva táctica y me pongo a cantar en catalán Qué bonita es Badalona, pero siguen sin hacerme ni caso y en un último intento me pongo a gritar: SOM UNA NACIÓ, SOM UNA NACIÓ! Y el furgón para en seco y escucho a uno de los policias hablando por teléfono, diciéndole al señor Mas que ha sido una falsa alarma, que la detenida ha recordado la contraseña, que hay que revisar los chips porque algunos han salido defectuosos y les estan causando muchos probemas, y que proceden a liberar a la detenida. Las puertas traseras del furgón se abren de golpe y noto como una especie de resorte que me lanza al exterior con asiento incluido y me veo volando por los aires, y aterrorizada cierro los ojos convencida de que es mi final de trayecto, pero entonces noto que alguien sacude mi brazo con fuerza y al abrir los ojos veo a la dueña del bar con cara de asustada que me pregunta si me pasa algo, y le repondo que no, y para tranquilizarla le digo que soy escritora, que escribo en un diario y que estoy gestando un artículo sobre el peligro de leer en tiempos de crisis y agradeciendo su preocupación me despido de ella mientras busco en mi bolso el móvil para pedir a mi psicóloga que me adelante la visita, que es urgente.