día 2 del Diario de un aborde
Hoy me estoy tomando el café con hielo en casa, mi psicóloga no se fia de mí y ayer me dijo que ya no solo me recomienda que no lea la prensa sino que me lo prohibe y que encontrar un periodico sobre la barra de un bar es una tentación a la que no estoy preparada todavía para resistirme, y que tengo que dejar de acudir a los bares. Tengo que hacerle caso, si la he elegido a ella, y le pago, es porque creo que es una buena profesional y que está a mi servicio, al servicio de mi salud mental.
Estoy viendo Els matins de TV3. La pregunta del día es si creemos que los recortes están afectando la calidad de la sanidad, pienso que es una suerte que mi psicóloga, de momento, no me haya prohibido ver televisión. En la mesa de debate hay cuatro tertulianos y el primero en intervenir dice que no tiene por qué afectar, otro dice que lo que pasa es que hay muchos hospitales en Cataluña, que tiene que haber un solo hospital y buenas carreteras para llegar. Estoy empezando a notar algo raro, siento de nuevo que algo se está instalando dentro de mí y como una autómata voy al teléfono y marco el número de la ITV y le pido a gritos a la persona que me responde la llamada que necesito con urgencia que mi vehículo pase la inspección técnica. Cuando me dice que me da hora para el lunes de la semana que viene le digo que ni pensarlo, que me presento hoy a las tres y que se ande con ojo que tengo un látigo. Cuelgo y me siento más relajada.
Sigo viendo Els matins. Ahora está hablando un tertuliano que dice que por qué se ha de recortar en sanidad y que lo que nos han de decir los politicos es lo que han hecho con el dinero, que en qué lo han gastado. Durante unos segundos se hace un silencio en la mesa y la presentadora del programa dice que sigan hablando que ella se ha de ausentar un momento porque ha de atender una llamada del señor Mas. Se ha interrumpido la retransmisión del programa y aparece en pantalla una señera mientas se escucha de fondo la música de "Els sagadors". Cuando se vuelve a restablecer la conexión el terluliano que ha hecho la pregunta sobre el dinero ha desaparecido de la mesa. La presentadora pide disculpas a la audiencia y dice que el señor tal se ha sentido indispuesto y ha tenido que ser atendido por los servicios médicos de TV3. Pero a mí no me engaña, el señor Mas sa ha dado cuenta de que se les ha colado un infiltrado en los estudios y seguro que el pobre terluliano ahora va en un furgón poilicial rumbo al laboratorio de reeducación del gobierno catalán.
Ahora todos los tertulianos de la mesa llevan puesta la barretina y uno de ellos dice que la población esté tranquila que un cirujano se ha ofrecido a operar gratis, pero a mí no ma la da, antes de poner Els matins he visto los informativos de Tele 5 y el cirujano que se ha ofrecido a operar de forma altruista ha dicho que él opera pero que no hay quirófanos porque están todos cerrados por los recortes sanitarios.
Estoy empezando a sudar, apago la televisión y pienso que lo mejor será salir a dar un paseo para tranquilizarme. Cojo el tren y me voy a Plaza Cataluña, darle de comer a las palamas creo que puede ser una buena terapia para sobrellevar los tiempos de crisis.
Al llegar me quedo estupefacta, la plaza está abarrotada de gente y pienso que pueden ser los indignados que han seguido los consejos de Mas y se están rebelando contra el miedo a las cargas policiales. Pero no, en la plaza hay cientos de camillas y una mesa de operaciones, y en lugar de indignados lo que hay es un batallón de médicos y enfermeras altruistas que piden la colaboración de los vecinos para desinfectar el material quirúrgico, y dicen que nos van a operar a todos gratis.
Una vecina grita desde un balcón que ella tiene cuatro microondas que compro en un bazar chino y que pone tres a su disposición porque uno lo tiene ocupado porque está haciendo una coca de piñones.Un anciano se abre paso a garrotazos entre la multitud y dice que él está en lista de espera desde 1972 y que se pide ser el primero, que ya son horas. Noto una fuerte sacudiada en el brazo y encuentro delante de mi cara la cara asustada de quiosquero de Plaza Cataluña que me pregunta si me pasa algo. Miro a mi alrededor y veo que la plaza está desierta, no hay camillas, ni médicos pero lo que si hay es el anciano que decía que estaba en lista de espera pero ahora está sentado en un banco dando de comer a las palomas. Le digo al del quiosco que no me pasa nada que se me ha cagado una paloma en la frente pero que estoy bien. Agradezco su preocupación y me despido de él mientras busco en mi bolso el puñetero móvil para llamar a mi psicóloga y pedirle que me adelante la visita, que es urgente.

kiamara dijo
Guapa
creo que tendremos que traer la psicologa a casa ja ja ja
las cosas van de mal en peor ,y es duro asimilar tantas malas noticias
lo mejor serà leer el Hola ,
tranqui y paciencia ,y el humor que no falte
muakkk
12 Octubre 2011 | 08:13 PM